Epecuén

A UN AMIGO (a Eduardo Marini)

A un amigo,
que ha cerrado las ventanas aún soleadas
dejando la mirada azul oculta
y que sonrió al Carhué, que fue mi Carhué, con una dentadura
¡cuán notablemente franca!.

A un amigo,
que fue entre manos y palabras dilatadas
una altura cotidiana pródiga
de paraísos, acacias y fresnos, y que
¡cuán flaca, arrugada y sorda embelleció extensa, extensa su estampa!

A este amigo,
de la escuela entarimada de los 60
(¡de la Chocha y el Quijote, del Pepe y Molinelli Wells, de la Chueca y el teorema de Tales!),
¡ay!, ¡cuán fortísimo sobrecoge hoy mi pequeña, pequeñita, palabra!,
mas ¡cuán plácidamente mece hoy mi corazón de sólo pensarlo!

A este amigo,
-¡qué son tantos y qué es uno!-
desde la escuela, desde la Colón, desde la vida, ¡desde la nada!,
siempre estarán encendidos mis interiores, ¡como aquellas rugientes velas de la heroica Volcán!, para encender sol y luna su memoria,)
¡aún desde la nada!

....

A vos amigo Eduardo,
que desnudo me miras
¡desde la desnudez mayor posible!:
¡mi gratitud te entrego!,
¡mi gratitud te soy!...



ALLENDE

Allende,
cuando todos los versos se hayan pensado, escrito,

cuando todas las palabras se hayan usado,
ardido,

allende,
montoncito de cenizas, cenizas de cenizas,

¿qué hará este hombre pequeñito
bajo la sombra del aromo?



ARRODILLADO

Arrodillado,
solitario:

donde Epecuén comienza
y el atardecer de frente me mira.

Dolido,
desnudo:

unjo con agua piadosa
el arrodillado, solitario,

dolido, desnudo
brazo.



BAJO LA GRAN HIGUERA

Bajo la gran higuera de mi infancia,
al costado del derruido galpón,

te volveré hacer, respirando Carhué, una y otra vez
mi tibia y pueblerina vida.

Entre enormes y ásperas hojas,
-que en aquellos cincuenta soberbios dinosaurios eran-,

te volveré, ¡erguido y entero!,
mi honesta y pueblerina vida.

Saboreando las dulces brevas,
sobre ramas tortuosas, ¡las dulces brevas!,

sobre una zanja que arroyo cristalino en esos días era, te volveré
mi carhuense y pueblerina vida.



BELLEZA ESTA

Belleza esta
que urge mis horas enteras

como urge el sol amarillo
en mi aromo del fondo y de agosto.

Belleza:
fútil y prepotente,

infecunda y enceguecedora,
tiránica y cruel.

¡Crisol del infierno!
que enajena mi vida en rayana locura

sin dejar ternura y sosiego
fuera.



CAMINOS DE LOS CAMPOS DE CARHUÉ

Caminos de los campos de Carhué...
¡polvareda y silencio, soledades muchas!.

Caminos que llevan a horizontes. Horizontes que dicen: mañana... Sólo eso: ¡mañana!...
Caminos,

que desde el vuelo de aves y recuerdos
se van haciendo rosarios de terrosas cuentas.



(Y estiro, el interior de chiquillo hambriento,
¡entero!

y lo apretujo contra la memoria ¡sin medirme!,
¡como apretujo esas lunas de primavera bajo tu vestido apaisado de Epecuén y nubes!)



Caminos que me llegan como olas,
como las del lago del costado a su salada playa:

- caminos de sulquis, arrieros y firmes lechuzas,
de cardos púrpuras, peludos y cortaderas que al pasar te saludan;

- caminos de tranqueras, copetonas, “penas y vaquitas”,
de ladridos en la lejanía y teros por lo bajito;

- caminos de pequeños barrancos y arroyitos de lluvia en sus zócalos,
de pardos chimangos y hoscas comadrejas;

- caminos de mujeres con pañuelo, colonia inglesa y manos de leña...
¡Memorias de tierra bajo mi corteza de tamarisco última!



¡Caminos de los campos de Carhué!,
caminos de Masallé…, caminos de Los Patos…:

- Cuando en el atardecer postrero
el Horizonte Extenso,

transparente me adivine,
sea yo una partícula de tus partículas,

hacia la Cruz del Sur,
¡místicamente extendido!



¿CUÁL ES LA CAUSA DE LAS INUNDACIONES?

¿Cuál es la causa de las inundaciones?:
el cambio climático
y el hombre.

Pero... ¿quién causa, al menos, parte de este cambio climático?:
el hombre.
¿Todos por igual?

(Mas también está "El Niño"
¡Ay, mi niño,
mi niño!)

Por otra parte,
¿quiénes son los que más sufren estos desastres?:
los pobres.

Los pobres,
¿están dentro de los que causan las inundaciones?
¿están dentro de los que causan, al menos, parte de este cambio climático?...



CUANDO EL SALITRE (a la Escuela Pública)

Cuando el salitre del lago te corroa
y los tiempos aflojen tu argamasa original:

¡cavemos escuela tus cimientos nuevamente!,
¡levantemos tus paredes, gloria del País!

Cuando el desaliento nos cubra con su barro,
y la tecnología, con cierta farsa universal,

¡hagamos tiza y pizarra donde no las haya
y de los libros, barquitos de la plaza sin par!

Cuando internet nos enseñe las letras sin la eñe,
y nos cante "Aurora" en inglés y al revés,

¡cavemos escuela tus cimientos nuevamente!,
cavemos hondo, ¡para este Pueblo y su eternidad!



¡CUÁNTO LORCA Y MACHADO! (La lengua de las mariposas)

¡Cuánto Lorca y Machado
yendo y viniendo!!

¡Cuánto Hernández y Sorolla!
¡Cuánta libertad sembrada en la escuela de "Rosalía de Castro"!

¡Cuánta en los soutos de Galicia!
Dime entonces Gregorio

-de aire y roble gallegos hecho-:
¿Podrá estar así la luna sola?

¿Podrá estar "desierta la cama, turbio el espejo y el corazón vacío"?
Dime Gregorio

- ánade salvaje de patas cortadas-:
¿Cuándo nos enseñarás la lengua de las mariposas en el microscopio nuevo?...



DEJÉ

Dejé que la miopía avanzara en mi mirada,
y que una sordera me fuera de las voces a mediana edad.

Soporté que pimientos, ajíes y vodka estallaran en la lengua
y que el teclado sobre estos dedos, el tacto alisaran.

Respiré amoniaco para quemar todo olfato,
y eso que llaman alma, que alma no fuera.

Logré mi objetivo:
no sentir.



DESDE LA VENTANA

Desde la ventana,
el gato,

arropado de soles y frazada blanca,
¡se ha vuelto mío de sólo mirarlo!

Él
ser de palomas, gatas vecinas y medianeras,

nada asegura.
¡Acaso un atávico ronroneo zurcido a mi fría caricia de la mañana…!



DOBLÉ LA OSCURA ESQUINA

Doblé la oscura esquina de Yrigoyen y 25 de Mayo
mirando la noche del 66 arriba:

¿dónde estaría la luna del limonero?
¿dónde la Cruz del Sur del Masallé?

Cerré los ojos,
fundiéndolos con la piel.

Lucecitas brillantes se formaron ahí,
quedando, yo, nueve segundos arrobado en ellas.

En el décimo, la bocina del valiant de Alonso arrojó mi vista al exterior.
Las luces internas se mantuvieron dos segundos,

pero ahora como saliendo de la noche inmensa del lago.
Semejaban, sesenta y seis estrellas (¡las de la gata de la ventana!).

Miré, al frente , la oscuridad por segunda vez.
Tuve entonces cierta desazón y esas ganas de retornar que da la oscuridad.

Mas ¿el destino?, ¿mi inconsciente?, ¿Láquesis?, ¿el azar?,… ya todo lo había trazado,
todo…

¡El viejo reloj de arena, en silencio, estaba dado vuelta!
y la arena caía lenta lenta:

un grano, dos granos, tres granos,…
Lenta lenta lenta.

Mis pies, curiosamente altivos, acomodaron unos largos y pocos pasos: ¿dos, tres, cuatro?
el zapato izquierdo crujió desagradablemente,

y ella, la oscuridad de Carhué hacia el viejo Colegio Comercial anexo Nacional,
me engulló la fachada.



Borges,  con un bello facón de plata de Isidoro de Acevedo Laprida, esperaba en el farol de la Colón y la 25 de Mayo,
a su lado Machado, Lorca y Jiménez, testigos de fe.

Mis pasos no se detuvieron:
cinco, seis, siete,…

Jamás me volví a ver,
quien escribe esto es un fantasma



(ni siquiera
mi fantasma).



EL ESPINAZO ANDINO SE HA QUEBRADO (a las víctimas chilenas del terremoto del 2009)

El espinazo andino se ha quebrado:
Chile larga, es sólo largo dolor.

Las almas adustas,
en extraña fortitud;

los rudos brazos hacedores,
ingrávidos;

los ladrillos de adobe,
rotos y desguarnecedores;

las sepias fotos amadas,
ignotas;

las prístinas montañas sin madera de ventana y vidrio,
extrañas;

el casto aire,
ajante;...

Todo:
largo, ¡larguísimo dolor!.

Paisaje agobiante de fragmentos infinitos,
borrados para siempre de la historia.

Pedacitos dondequiera manoseados
por cruel y oscuro tahúr,...

Y Chile anudada, enjuta:
largo, ¡larguísimo dolor!.

¡Suspensión eterna del sentimiento y la razón
sobre la furiosa ladera

por mortal marejada,
escupida sin lástima!.

¡Suspensión eterna
donde no cabe queja ni llanto,

ni el sentarse en los escombros de la vida aún humeante,
a pensar sobre la hora viniente!.

Y es así que:
- Mi verso corto en la mansa pampa también se fractura,

buscando en viejos pueblos internos, palabras:
para la tiritante carne, frazadas,

para la garganta atorada, gritos,
para los ojos agujereados, miradas.

- Mi verso latino,
desde el Caribe y el Chaco,

desde los arrojados de siempre al retrete del mundo,
mira fuerte al oeste,

a la patria de Allende, de Neruda,
de Mistral, de Caupolicán y la Parra.

A la médula de Latinoamérica doblemente pisoteada
por las veleidades del norte,

por las inconsciencias de la Pachamama,
montaña y mar.

...

Pero,...
ya no sé.

Pobres chilenos,
mapuches tantos,

pehuenches, huilliches, picunches,
mas pobres muchos...

¡Ay!, ¡ay!,
pesadumbre larga,

compadres lejanos,
allende los Andes.

¡Ay!, ¡ay!,
versos que se quedan

entre los escombros del Maule
y los polvorientos aires del Bío Bío...

...

Ya
no sé.



EL OTOÑO DE CARHUÉ

El otoño de Carhué
¿hay otro otoño?

El jardín fileteado
me toca con su textura humedecida

y el aromo ermitaño
forma sombra en mi descarrío de ayeres…

Me anclo en ella
¡Que el mañana lo haga en sus raíces!



EN SOLEDAD (a Zulma Sáenz)

En soledad,
- con la primavera naciente del bulevar golpeando, en vano, tu ventana cerrada de Pueyrredón y Alsina,)

- con la eternidad extraña que poseen esas cosas guardadas en el viejo ropero de Claudina -¡y en el de toda madre!-,)
- cual uno de tus cigarrillos recién terminado sobre el cenicero de vidrio,

- cual ese silencio que sucedía a tus rotundas palabras,
¡estabas!.

¡Breve!,
¡breve y Zulma!,

en desierto,
en miércoles 22 de septiembre de 2010,

¡que, desde más allá de la bella y abandonada garita del sudoeste del pueblo,)
era ronda de miércoles, ladrido y desconsuelo!.

...

Y nadie te vio, cuando ineludible por el albergue pasaste,
-salvo la primavera entre sus pliegues de paraísos, acacias y fresnos y quien cuidadosamente desde la "Nocturna" escribe-.)

¡Paraste firme!,
menuda y firme sobre tus pies de pequeña motoneta,

arrojando, ¡locura tuya en mano!, tu propio entero menudo cuerpo,
-¡Nada, nada es suficiente desde tu interior para la bella jauría!-

...

Sin atavíos mundanos ya,
menudez y firmeza,

nube de aulas y madre, cigarrillos y Molina, teatros y Mistral, hocicos y maldiciones,
seguiste,

despedida y metamorfosis,
¡seguiste!.

Hacia otros albergues, otros escenarios, otras tizas (alados):
pequeña, en moto o en "fitito",

fumando, pelo negro,
recitando un poema olvidado de Nervo, tosiendo una maldición,

Mercedes, Madame Arcati, Doña Olvido,...
Zulma, mi áspera seda española,

en cada telón que se corre, en cada ladrido que llama, allí y acá, breve:
¡sigues!



ENTRE LOS BLANCOS JUNQUILLOS (a Irma Meloni)

Entre los blancos junquillos de la estrecha vereda,
al pie de algunos fresnos aún sin hojas

sumérjome en sobria inquietud al recordar:
¡su pródiga mano jardinera!.

Irma, ¡mi ayer grata vecina!

Entre tres, cuatro, cinco... canterillos aledaños
huidizos me llegan - en la San Martín atardecida y entreluces -,

su habla sibilante, su rizado y breve cabello
y el ondear de su larga, larga y ladera falda.

¡Mi grata vecina!

¡Cuán efímeros a esta edad parecen,
esos junquillos, la vida y mi recuerdo,

(¡Sólo el vidrio canto del limonero de la iglesia blanca
lo dibujo porque sí tan simple: cayado fuerte y como eterno...!)



ÉRAMOS SEISCIENTOS CHICOS (a los chicos sirios)

Éramos seiscientos chicos,
¡éramos!:
¡ya nada somos!

Enterradnos,
lloradnos,
recordadnos...

¡Allá ustedes!.
Allá: sus memorias,
sus verdades y justicias,

sus héroes,
glorias
y estatuas.

Nosotros, hoy,
¡ya nada,
nada somos!:

ni una voz,
ni una risa,
ni un perfume.

Asesinados fuimos,
¡asesinados
frente a todos!,

nosotros,
seiscientos chicos,
que hoy...

¡ya nada somos!
¡Ni seiscientos gritos
tras vuestras bombas!



ÉRASE 16 DE JUNIO DE 1955

Érase 16 de junio de 1955
en Buenos Aires, capital de Argentina.

Érase Plaza de Mayo a las 12:40 en punto
y palomas.

Éranse 29 piedras, de gomeras con “cristo vence”,
cayendo.

Éranse unas 600 aves con el ala partida
y 355 enteras ¡abatidas!…



ESTOY EN EL FILO DEL VERSO

Estoy en el filo del verso
buscando sentidos. Atardecido.

Estoy en ese filo, lo atravieso
y migaja mi existencia en dos:

yo y tu recuerdo,
tu recuerdo y yo…



EXISTE OTRO AMANECER

Existe otro amanecer,
Pueblo mío,

que despertará con el sol levantino
la República perdida,

y entibiará pleno el corazón
-desesperanzado mil veces-,

y lo será esperanza y lo será hecho,
mil por mil veces.



Existe otro,
vasto,

indomable, heroico,
que recuerda el respiro de tus homéricos hacedores,

Acto, que se enladrilla como irrefrenable
hacia Nuestro justo horizonte,

en el de todos los iguales
-por ser justa su esencia-.



Existe,
bajo costillas intactas por el campo de épicos días

y hay entonces -del Chaltén pariendo en titánica erupción-:
tupac amarúes y caupolicanes; azurduyes, san martines y belgranos;

hipólitos, palacios y evitas; villaflores, mugicas, eternautas, soldados malvineros; laureanos, rocíos y Nosotros.
¡Nosotros!,... decenas, cientos, miles, millones,

por cardones y palmares, algarrobales y pampa, arrayanales y cantos rodados
¡con los cuerpos hechos cóndores y yaguaretés bravíos, vidas y dignidades!



Existe otro amanecer,
Pueblo mío.

¡En Nosotros arracimados está su luz!
¡En Nosotros arracimados, hacer eterno el instante

y de todo el repatriado suelo argentino,
una grandiosa y bullanguera Plaza de Mayo!

Que así
sea.



HAY ALUMNOS Y SEMILLAS AL SOL (a la Escuela Pública)

Hay alumnos y semillas al sol en los patios,
¡germinando relatos!.

Y hay maestros y raíces profundas en las aulas,
¡cruzando andes!.

Hay poemas de Gieco, Atahualpa y Cerati subiendo la bandera
y colores de Berni, Castagnino y Quinquela ¡en la bandera subiendo!.

Y hay alumnos en las pizarras,
y los hay escribiendo el bien de todos, ¡y los hay borrando el bien de pocos!.

Y en los estantes de la biblioteca hay cientos (soñando…),
bajo mochilas multicolores, cientos (soñando, soñando…)

y en los recreos sin timbres, ¡cientos más!
(soñando, soñando, soñando…)



Hay tanta Argentina Latinoamericana por hacer en la escuela ¡todos juntos!…
¡Hay tanta locura en la escuela pública!:

¡locura que es vida,
que puja y estalla!…



HE COMENZADO A PELARME

He comenzado a pelarme, hace años,
como desnudándome para la ducha vespertina.

Es dable entonces ver:
vasos, nervios,

los aromos talados del jardín, sin talar,
la plaza Levalle con su tercer glorieta,

el limonero verde,
Laura por la Mitre y Marcelina tejiendo,

el lago,
más allá, Masallé arada…

y una costumbre suave
de tomar mi rostro gacho entre las manos.



INDIOS, NEGROS, GAUCHOS (al Bicentenario Patrio)

Indios, Negros, Gauchos,
Inmigrantes postergados y Cabecitas negras,
Desaparecidos y Soldados de Malvinas,
Últimos jubilados, Sirvientas, Changadores, Villeros,
Maestros, Trabajadores, Vecinos "dignos",...

- Asustados erguidos,
- velados emergidos, unidos deshechos,
- identificados confundidos, construyéndose volteados,
- subiendo laderas rodando bajadas, celebrando penando,
- apaleados con el garrote, apaleadores con la ley,…

En:
- milenios,
- siglos y foraneidades,
- ¡Bicenturia!,
- décadas y golpes de estado,
- noches de invierno días de plaza,...

En:
- montañas y cielos
- chacos llanuras y sures,
- fríos y olas
- epecuenes sequías,
- ciudades y soledades,...

¡Historian!



JUANA

Cada vez que despertaba
entre sus pechos el sol salía

y hacia el exacto universo
por la ventana el astro subía

y en tan corto recorrido
de jardín el cuarto encendía

y una mano curiosa de Pedro
de trigales rubios teñía.

Mas un día apagado para ella
y su amado hombre, seguía.

¡Otros extraños destinos
el astro indiferente corría!

Mas la noche nueva, fresquita,
¡luna, entre sus piernas hacía!

y cacique de todas las pampas
¡los trigales de Pedro volvían!...

...

¡Sólo aquel hombre callado,
Pedro entero de Juana, sabía

de qué tierras de ambos,
día y noche, sol y luna nacían!



LA CALLE ESTÁ SUCIA (a los chicos de la calle)

La calle está sucia,
Juanito,

y tu “alma”,
de barrilete de hoja de diario “también”.

Porque la calle sucia ensucia el “alma”,
Ramona,

porque la calle sucia
todo lo ensucia.

¡Ensucia la memoria!,
¡ensucia la verdad y la justicia!

Porque la calle que ellos han construido desde la destrucción
tú,

Juanito,
¡sólo no puedes cambiar!

(Porque la han construido
para eso Ramona:

para que seas un barrilete de hoja de diario volando al ras de la mugre,
por ahí, ¡por mísero ahí!).

¡Ay!, Juanito.
¡Ay!, Ramona.

Pequeño de la villa,
¡crucifixión tan vana!.

¡Cuán sucio,
una y mil veces en la historia vivirás!,

¡cuán,
una y mil veces en la historia morirás!



Me pregunto Antonio:
¿Haremos,

-con tus viejos pinceles marrones y azules
y con tantos, tantos barriletes rotos-

cierta la Tierra,
cierto el Cielo?...



LA PLAZA VIEJA

La plaza vieja,
-tan vieja como la pena de todos los otoños-,

amarillo y amarillo duende esparce
por este abril que se va y Carhué.

Verdes,
verdes de los fresnos del 80,

¡verdes de la vida y de la gloria!,
¿verdes volverán...?



LA TARDE ENTRÓ POR LA VENTANA ROTA

La tarde entró por la ventana rota
y tras hacerla vibrar imperceptiblemente

se desparramó a horcajadas por el callado cuarto.
Cierta sensación de gris y negro se apoderó del piyama tirado y los pocos muebles

y mientras todo se mezclaba desprolijamente
una nueva vibración partió del solitario lugar:

¡era la tarde que se iba
dejando su helada y oscura cola en la cama recién vacía...!



LA PICANA SE HUNDÍA (a los 30.000 desaparecidos)

La picana se hundía
una y otra vez
en la carne.

La Patria,
una y otra vez
en el alma.

Y luego
la espera,
¡la espera!

(¿sabrían que la espera
lo enloquecía
más que la picana?)

La tortura,
la espera,…
Eran una gota y otra

horadando la piedra.
Él la piedra
(por ahora y reía).

A veces recordaba a Borges:
"Nadie es la patria, pero todos lo somos."
¿Todos...?

A veces
-jamás supo por qué-
se masturbaba violentamente…

(¡Qué mezcla extraña
de dolor y placer
corría por allí!)

La tortura,
la espera...
eran una gota y otra

horadando la arena.
Él la arena
(y ya no reía)

De tanto en tanto
escuchaba su ya desconocida voz:
- ¡Ay, dios!, ¡dios!, ¡dios!...

y golpeaba,
cruelmente,
su cabeza contra el muro y su sangre.

Al menos,
¡era autor fiel
de esa locura!.

Y seguían,
una a una,
la tortura y la espera...,

vida abajo,
horadando ya poco
¡ya nada!,

nada…
nada…
nada…

30 de abril de 1977:
14 mujeres, a la vera del ancho río,
recogen el martirio…



ONDEA BANDERA

Ondea bandera,
con la furia salvaje de zonda y pampero.

Ondea bravía
sobre todas las patrias de nuestra patria amada.

Elévanos a tu celeste cielo
y a la paz perpetua de tu blanco interno.

Elévanos a tu sol quemante
para que nuestras miradas extraviadas,

sean una y sólo una,
en el bello sueño común: ¡Argentina!.

Rompe, paño bendito,
los pliegues de tu guardado absurdo

en el cajón enmohecido
que mal crepita bajo el aciago viento boreal.

Flamea en la vida,
hazla sentido incandescente

para que fulmine en un destello todas nuestras humanas miserias:
las pequeñas y bellas oscuridades del Sur.

Sé vorágine,
cimbra tímpanos endulzados

¡Cimbra!,
rompiendo de una vez para siempre

el silencio viejo de la otra historia, que aún sigue: la aborigen,
el silencio nuevo del otro presente: el villero.

Ondea bandera pues,
ondea:

bravía,
irracional,

prepotente,
¡devastadora!,

con el sólo aliento de tu pueblo
sobre todas las patrias de nuestra patria amada...

Como fue ayer.
¡Como siempre, debe ser!



PARA LOS PUEBLOS

Para los Pueblos
-vasijas continentales,

aguas oceánicas-
van y van,

¡por ellos mismos asidos!:
la historia y la memoria,

la vastedad de continentes, océanos y cielos.
¡Vastedad toda entera y sin tapujos!.

Ellos altivos portan:
la sabiduría que batalladamente decanta

en justas leyes y doctos libros,
¡vencedores inexorables del ruin poder y el sacrílego tiempo!…

Para las personas
-granos de humus, gotas de mares-

vienen y van:
la vida y sus días,

los almanaques y los recuerdos,
los nacimientos, el amor y el sexo,

la fragilidad y las rosas.
el camposanto y la finitud,

Ellas delgadas portan:
emociones que fragmentan

entre brazos de padres y abuelos,
entre piernas de hijos y nietos…

Para ambos
altivos y frágiles,

indisolubles al fin,
¡ale!, ¡ale!:

¡Educación, Trabajo y Salud
en justo superlativo!



¿POR DÓNDE ENCAMINO HACIA TU DESPEDIDA, VECINO ALBERTO? (a Alberto Kenny)

¿Por dónde encamino hacia tu despedida, vecino Alberto?
Es, ¿por la Mitre bajando al viejo lago?

¿Por su húmeda rambla de oscuros oscuros asientos, de oscuros oscuros canteros?
¿Por su vereda de fresnos despertados a octubre?

- ¿Es por la Mitre?, inquiero en el acero del día.
¿Es recordando esos diálogos triviales, gratos, ¡irónicos! deshechos por cualquier ahí?:

las vacaciones en Chile, los días de banco, ¡los militares!, ¡
los socialistas!, el loco del secundario, la jubilación, los arreglos de la casa,...

¿Por dónde, vecino Alberto,
tras insólita partida?

¡Si hasta el frío y las nubes de la mañana azuzan un severo recogimiento!,
- recogimiento áspero, arcaico -

¡Cuán sin sentido el ir y venir de los carhuenses por octubre en la Mitre,
cuán, el de la flor cortada en el poema para el bello jarro!

Abro la puerta del llegar
como un misal de nácar:

el frío de la mañana y las nubes déjanme fuera
consternado entre los fresnos que en lo alto amanecen.

(En el Gran Eucalipto de la plaza
un nuevo brote ha irrumpido).



REGRESA NAM QOM (a nuestros pueblos originarios)

Regresa qom.
Arroja al infierno changas del mendrugo,

zapatillas rotas,
y cirujeo vano.

Pies desnudos
al Gran Chaco

sólo tuyo,
erguido regresa.

Cierra los ojos fuerte:
que el instinto viejo y el fuego de Tanqui

te guíen
por antiguos montes de pumas y algarrobos,

Deja el Rosario
mezquino y desterrador.

En tu norte,
la tierra de la miel silvestre,

de ancestros sabios
y dioses bienhechores

aún te sueña como tú eras:
¡frentón belicoso!

Mira:
¿Qué es este “Barrio Toba” sin el grito del tucán y el ruido del Bermejo?

¿Qué es aquella tierra extraña de maldita soja empedrada?
¿Qué es aquella, que al mirar el cielo, a oscuras, por tu mutado cuerpo lloras?

Sino un arpón certero en tu, hoy, vulnerable pecho.
Droga, miseria y rencor.

Qom
¡camina!

No te rompas,
¡sopla tu furia guardada!

Mi verso te alcanzará
callo.

K´ata,
¡frentón belicoso!



RUGE EN ÉL (al general San Martín)

Ruge en él,
de la historia,
el sagrado grito,
magno sueño
que en el Aconcagua,
lava dormida espera.

Inclaudicable,
delante va del majestuoso cóndor y
-¡fíat luz!-,
en las nuevas tierras
maizales amarillos a su trote cuajan.

Más arriba,
en la cumbre de las cumbres,
-y él dulcemente lo sabe-,
la belleza
única
del Pueblo le pare
brutas libertades,
tres,
en sus manos de certero labriego.

A la zaga,
pasados tantos temblorosos eneros
-193 exactamente-,
los alados testigos vuelan y vuelan,
sin alcanzar nunca su quieta tumba
de aromo y clarines brotando,
ni siquiera la erguida figura
que éticas dialoga con santos cercanos.

Vuelan,
vuelan y obstinan hazañas,
sables y honores,
de los libros leyendas.

Por eso ellos:
¡cóndores!,
por eso aleteo andino
de O'Higgins, Bolívar, Sucre, él y nosotros.

Por eso,
el sacro grito
desde los cielos hacia ambos mares
cual trueno de ancestral tormenta:

¡Por la libertad nuestra!
¡Por la libertad firme de Latinoamérica toda!
Comunión genuina de Andes, Pampa y Amazonia,
consenso tectónico de cumbres, llanos y selvas…



RUMOR DE AGUA

Rumor de agua,
sonido a verso de lejanas morerías.

...

 En la noche, -todas-
sigiloso y cajón de delirios,

gota a gota bordo en la blanca almohada,
la blanca redonda luna.

(Ahí...,
por la calle de paraísos,

los fantasmas,
hoja a hoja,

amarillo a amarillo,
van y vienen tras zonzas quimeras).

Va Carhué en el rumor,
en el bordado.

¡Diez mil veces
siempre va!.

Y
despacito,

sin encontrarme,
va mi sigilo nocturno con ella.

...

(Gota a gota,
tras lejanas morerías…)





Sé,
justicia,

en esta tierra,
sé, sin excusas.

Sé hoy,
cíclope,

por África llagada
y Sudamérica pobre,

por Siria descuartizada
y Haití pequeña.

Sé, justicia,
¡sé hoy!,

que hay niños,
que “mañana siempre es tarde”...



SEVEROS Y SENTADOS (a los primeros tanos de Carhué)

Severos y sentados
en oscuro y sombrero puesto -o en mano-,

ladrillo fresco y desnudo,
de la nada y sumo esfuerzo,

perro fiel el duro traje,
¡nos miran!

Severos y sentados…
cual un índice lanzado

desde la hora austera, temprana, fría,
a nuestros años opulentos y frágiles

-y allende también-
¡Severos nos miran!.

Demandando -creo sin desmaña-,
demandando -creo sin lisonja alguna-:

¡compromiso!,
¡respeto!,

¡responsabilidad!,
¡honestidad!.

Severos y pacientes,
desde la hora sobria,

alba y rigurosa,
desde esta gris y firme foto…

¡detente y observa!:
¡severos nos miran!



SOLDADO DE MALVINAS

Soldado de Malvinas,
14.590 brotes de ceibo,

¡14.590 brotes de hierro forjados en un rayo!:
- 323 por el Atlántico enaguados ,

- 237 enterrados por las islas,
- 89 ¿enairados por el cielo?,

- 13.941 vueltos con lo Insondable en una mano,
- algunos, un manojo de bolsas de residuo en la otra

y explicando.
- Cientos ¡ay! cerrando el dolor...

...

Soldado de Malvinas,
¡agua del Atlántico, turba, petrel,

portador de abismos, vendedor de bolsas negras,
cerrador de dolores!:

¡se me hinca el interior ante ti y el Universo!,
¡carne y palabras se hincan!.

¡Ay! soldado de Malvinas,
sea el deber severo proseguir la tarea de la historia:

¡el bien de todos los argentinos latinoamericanos
desde los necesitados!.

Sea este deber, ¡el homenaje!,
soldado de Malvinas, ¡Malvinas Argentinas!

PD: datos tomados de Wikipedia, artículo “Guerra de las Malvinas”.



SOLÍAMOS CONVERSAR (a la Hermana Ida)

...Solíamos conversar, en los 90, ¡dolientes 90!,
por los frescos e imperturbables pasillos del San José:

la hermana Ida
- con su sonrisa imperceptible y siempre vestida,

- con sus manos austeras de lavadora de patios;
- con su voz casi inaudible, de rezo continuo,

- con su: "Buen día Carlos…", breve, manso, ceñido,
¡sin exclamaciones molestas que encarcelen tan bello decir!

yo,
- con mi: "¡Buenos días hermana!..."

¡pleno de invasoras interjecciones que bien ocultaran suma timidez!
- con gestos de hermosa época, "escrititos" en la mano

y una "Gaceta de Epecuén" en la pizarra de la vieja entrada con dos o tres alumnos prestos
más Alcira de Anguiano y Regina de Martelli custodias.

…Solíamos conversar de San Carlos de Borromeo, de la muerte de mi madre, de la suya, de la pequeña biblioteca que necesitaría en las clases de informática,…

y era -en un instante, por un instante-
bajo esos frescos frescos pasillos

de aquel bello e infinito San José
¡grato grato hombre bendecido!

...

Pero... tan silenciosa como llega y se va una jornada de mayo en la plaza de Carhué,
tan silenciosa como su caminata por esos casi secretos senderos del colegio,

tan silenciosa como Laura yéndose azul azul
o Marcelina cerrando su última puerta,

partió, llevándose su "buen día Carlos",
la hermana Ida a Florencio Varela...



La última vez que le vi
(allá, en los inicios trágicos de este milenio,

allá, en el patio de chapas combadas)
escúchele, tan emocionado como otrora,

tras su sonrisa aún siempre vestida y una memoria chiquitita chiquitita (como la de Laura azul),
ese breve y lejano, ¡ay!, lejanísimo: "Buen día..."

seguido de un “Carlos...” que nunca pronunció.
¡Mas fui igualmente -en un instante, por un instante- grato hombre bendecido!



SUEÑOS VILLEROS

Sueños villeros:
Átomos de agua sucia

en riacho de callejuela
que nunca irá a la mar…

Sueños apilados:
Caminos cansados de zapatillas y ojotas.

Alucinaciones sumergidas
en la mierda del perro que aún sonríe

Sueños:
De chapa, cartón, nylon y humo.

Sueños de valles
en años bisiestos preñados de nada

...

Sueños villeros:
“gusanos que no llegaron a ser mariposas

en las posaderas de nuestra
blonda Argentina...”



SUS BRAZOS ELEVADOS

Sus brazos elevados
eran tontas columnas de arena.

Su boca y ojos, sin esperas,
horribles cuencas negras.

Su vida me molestaba.
Su muerte también.



TE ESCUCHO NEGRITA (a Mercedes Sosa)

Te escucho Negrita,
en silencio,

te escucho:
tu voz de tierra húmeda,

Tucumán de adentro,
cuero diaguita.

Te escucho
llegando suavecito,

tu carito del alma,
hasta mi impenetrable interior.

¡Y cobijando en tu poncho
fríos mapuches,

y en tu bombo sonando
dolores tobas!,

yo, pequeñito,
te escucho.

Y te escucho
callado,

con la mirada baja,
"la lámpara apagada"

y el vino oscuro,
¡te escucho!.

…Y es,
entonces,

cualquier mes
(incluso este desolado 4 de octubre),

al abrir las frágiles ventanas:
¡Agosto lleno en los aromos talados de mi jardín...!



TE HAS IDO MARIO (a Mario Benedetti)

Te has ido Mario
robándonos cruelmente tus versos nuevos.

Me he quedado yo,
tan honesto...,

tan oscuro...
¡Qué torpe que suele ser la vida!



YA ESTÁN LAS FLORES AMARILLAS

Ya están las flores amarillas de mis tres aromos,
brotados los dos olmos silvestres,

creciendo las hojitas del rosal de la abuela,
más los jazmines del vecino ámbar espiando.

Ya están, los estudiantes de Carhué bullendo porque sí,
nosotros los grandes también, ¿por qué no?,

los que han partido,
esperando el cielo, el infierno o la segura nada.

Ya está el suave invierno marchando sin que lo despidan,
y la primavera entrando como si nunca hubiérase ido.

Ya está todo -Carhué, Epecuén, Masallé- en paz:
puedo ora sentarme bajo un aromo... ¡sentarme Universo a rezar!...



DE EDAD (a Miguel Hernández)

De edad,
por los treinta y uno y eterna

-que eterna es la muerte
y también la enorme memoria-

De pasos que pisan
Orihuela, Madrid, Alicante -antiguos- y el Mundo

-que el mundo es enorme
¡ay! de guerras y guerras y paces pequeñas-

Del amigo eterno de enorme elegía
de mujer morena de panes y pobres cebollas,

-donde el amor arrima
con requieros del alma y enormes poemas-

Más prisiones negras, enormes y negras
y una blanca plaga, y una blanca plaga…

Miguel Hernández
aquel enorme poeta.



TUS BRAZOS

Tus brazos
recién bañados

son ramas del aromo y de un aguacero de agosto,
florecidas.

Por ellas subo
(en esas horas secretas y exactas)

abrazándote nidos, olfateándote flores.
Buscando alturas amables,

nubes regaderas,
como un aromero.

¿Qué es un aromero?
soy yo mujer,

en tus nidos y flores
solamente.



RECUERDO ESA LLUVIA (a los caídos en Malvinas)

Recuerdo esa lluvia en Carhué cuando iniciamos lo que podíamos por Ustedes,
obstinada.

Fue en el 82
y aún tan fuerte, lo que podemos sigue, obstinado.



En la justa eternidad -a su mediodía- hemos previsto terminarlo:
será un camino con banderas argentinas desde el continente a cada isla,

desde nosotros
a Ustedes

-ceibos
y faros de hierro en sus dos orillas-.

...

Cuando prendamos sus luces el sol
dejará de verse.


LA HISTORIA

LA HISTORIA,
no es un texto de Mitre.
 
No es un pasado pisado
ni un museo limpio y ordenado que se abre de 11 a 18
 
ni hechos unipersonales de poderes y glorias
ni meras grandilocuencias.

La Historia no es eso,
¡no puede ser eso!,

pienso desde mi mesa
y escribo.
 

 
¿QUÉ ES LA HISTORIA?
y pregúntole inclinado

al aborigen de estas tierras
y a cada tumba argentina en Malvinas,
 
a las baldosas de la Gran Plaza,
al trabajador cansado

y al aula soleada
y jaleosa.

¿Qué es?, pregúntole inclinado
a los Andes del 17,

a los llegados al Gran Puerto,
 a los últimos 34 años.


Y al soldado que regresó,
y al inundado de Epecuén,

a los empobrecidos,
a los despedidos,…
 

 
¿QUÉ ES LA HISTORIA?
y creo escuchar del ayer:

- ¡Somos Nosotros los que fuimos
y lo que bien mucho hicimos!
 
¿Qué es la Historia?
y creo escucharnos siguiendo tan gloriosa fila:

- ¡Seremos Nosotros los que somos
y lo que bien mucho hacemos!
 
¿Qué es la Historia?
¡magno horizonte!:

- ¡Seremos Nosotros los que seremos
y lo que bien mucho haremos!
 

 
LA HISTORIA:
NOSOTROS -que somos la Patria-,

solidarios,
hacedores…


ENTRE UN MISIL Y UN AROMO

Entre un misil y un aromo,
entre el ruido atronador de un beso de judas y el silencio de unas pequeñas hojas de aromo,

entre un trozo de olivo tocando un cuerpo agonizante
y unas flores amarillas de aromo tocando palomas, colibríes y gorriones,

entre el cielo ahumado de Siria y el cielo limpio de Carhué,
entre el grito de Siria y las charlas callejeras de Carhué,

entre la muerte que cierra y la vida que abre
quedé alistado.



LOS NEGOCIOS DE LA CALLE COLÓN

Los negocios de la calle Colón se han vuelto en estos años
cajas alineadas y coloridas de bombones

envueltas con el papel picado y amarillo de las hojas de los fresnos
-pensé solo-.



Tras la última rambla viejos eucaliptos,
soberbios siguen de necia trozada.

En su aire, ¡ah en su aire!,
vuela algún beso nuestro en algún otoño dado.



Sorteando una subida, la calle parece terminar en un Cristo sin manos,
del treinta, de espaldas al lago, estropeado

y que una de estas lluvias de abril de 2018, molestas e insistentes,
salvo aquellas manos -pensé- habrá mojado.

Salvo aquellos pasos nuestros que blindé con la memoria
todo habrá mojado -pensé solo-.



Metros más, casi mordiendo la calle,
el lago.



CAYÓ LA ÚLTIMA HOJA

Cayó la última hoja del fresno en Carhué de mayo
sobre la tierra suave.

Desde unos tres metros sin nombre -como corresponde a una hoja-
parda y grave.

. . .

Hace  dos noches, con estas dos primeras heladas, la imagino subiendo al fresno
justa, verde y ave.

                                                                                                                                23 de mayo de 2018